luz de estrellas que centellean en el abismo de tus pupilas encendiendo en mí una llama inextinguible que acabará consumiéndome
ardo, hoy el fuego me quema yo ardo por el amor que no me das es un fuego helado, es un amor que quema es una espina clavada de aquella flor que llevabas
me siento estremecer con sólo recordar hoy tu perfume y quiero derribar el muro de cristal tras el que te ocultas tras el que te escondes aquél que nos separa y nos destruye el que no puedo derribar, el que no puedo derribar aunque he cambiado más veces de piel para vivir en un mundo que gira mientras yo he parado para siempre
ardo, hoy el fuego me quema yo ardo por el amor que no me das es un fuego helado, es un hielo que quema es una espina clavada de aquella flor que llevabas la que no me quisiste dar
no, no... ¡ardo! dame una caricia, me quedaré para siempre |